Novedades Balneario El Condor

AVISTAMIENTO COSTERO DE DELFINES

FRANCISCANAS A LA VISTA

Las costas cercanas al balneario El C√≥ndor, donde las aguas del r√≠o Negro van a dar al oc√©ano, son una de las pocas de la Argentina donde se puede realizar avistaje costero de delfines: aqu√≠ viven, adem√°s de toninas (o delfines nariz de botella), las peque√Īas y escurridizas franciscanas, una especie de delf√≠n end√©mico esencial en lo que podr√≠a ser a futuro un √Ārea Natural Protegida.

 Por Graciela Cutuli

El mar patag√≥nico es un tesoro de vida. Desde la microsc√≥pica, que suele pasar inadvertida pero es la base de la cadena alimentaria que permite la supervivencia de las grandes especies, hasta la m√°s gigante y vistosa: como esas ballenas que todos los a√Īos, puntualmente, asombran a los visitantes desde las embarcaciones o desde la costa. En Puerto Madryn -y ahora tambi√©n en Las Grutas, donde se est√° realizando un n√ļmero creciente de avistajes embarcados- las ballenas son las estrellas de la temporada invernal. Pero m√°s al norte, y durante todo el a√Īo, los m√©danos del balneario rionegrino El C√≥ndor son una meta buscada por expertos y curiosos que quieren avistar delfines desde la costa: es uno de los pocos y mejores lugares de la Argentina donde resulta posible. Hay que aguzar la vista, pero tambi√©n aprender la t√©cnica. Y los resultados ser√°n sorprendentes.

Los acantilados de la costa rionegrina son ricos en fósiles.

AVISTAJE DE FRANCISCANAS

Desde hace casi una d√©cada varias ONG, bi√≥logos y conservacionistas trabajan en la creaci√≥n del Area Natural Protegida Estuario del R√≠o Negro, la zona de la de-sembocadura del r√≠o Negro en el Atl√°ntico, incluyendo los acantilados donde se encuentra la mayor colonia de loros de todo el mundo. Bajo la coordinaci√≥n del bi√≥logo Mauricio Failla, investigador de Fundaci√≥n Cethus, funciona aqu√≠ tambi√©n un proyecto de investigaci√≥n y avistaje de toninas y delfines franciscanas que apunta a difundir la conservaci√≥n y el "uso ecotur√≠stico" de estas variedades de delfines, con difusi√≥n en 30 escuelas de la Patagonia noreste, donde m√°s de 6000 estudiantes y 600 docentes participan activamente de la conservaci√≥n de la especie y su h√°bitat, as√≠ como el p√ļblico en general.

La regi√≥n es un humedal de importancia excepcional para la provisi√≥n de agua, la inmovilizaci√≥n de contaminantes en sus barros, la protecci√≥n contra la erosi√≥n de las costas y la generaci√≥n de nutrientes. Entre bancos de arena, marismas, islas e islotes bajos, para casi 200 especies de aves y centenares de peces y otros animales acu√°ticos es un sitio importante de alimentaci√≥n y cr√≠a. Y para las toninas y franciscanas una regi√≥n segura, que cuenta adem√°s con un importante patrimonio paleontol√≥gico en los alrededores. Al mismo tiempo, es una zona de gran fragilidad y alta sensibilidad ecol√≥gica, de dif√≠cil recuperaci√≥n ante el impacto de la actividad humana. De ah√≠ la importancia de otorgarle un mayor grado de protecci√≥n de la mano del desarrollo del turismo sustentable, atra√≠do por esta frontera a√ļn casi virgen entre la tierra y el mar.

"La franciscana -explica Mauricio Failla, que suele guiar a grupos de bi√≥logos e investigadores de todo el mundo por estas costas que conoce como la palma de su mano- es el delf√≠n m√°s amenazado del Atl√°ntico sudoccidental: miles mueren cada a√Īo en las costas argentinas, uruguayas y brasile√Īas al quedar ahogados accidentalmente en redes de pesca llamadas trasmallos. Por eso promovemos aqu√≠ el reemplazo de los trasmallos por las ca√Īas de pesca, as√≠ como las t√©cnicas de avistaje desde costa, sin necesidad de embarcarse: consideramos al ecoturismo como la mejor forma de poner en valor a los delfines del r√≠o Negro." Es que, a diferencia de otras especies, a las franciscanas no les gusta la presencia de embarcaciones.

La franciscana es end√©mica de las costas poco profundas del Atl√°ntico Sur, desde la Argentina hasta el sur de Brasil, y se diferencia de las dem√°s especies de delfines por una trompa muy larga, el detalle que permite avistarlas desde lejos a pesar de su peque√Īo tama√Īo. Como viven en las aguas turbias de las desembocaduras de r√≠o no es f√°cil avistarlas, pero hay que intentarlo los d√≠as de poco oleaje y escaso viento.

Con un buen par de largavistas en la mano, Mauricio ense√Īa a examinar las aguas de "la boca", all√≠ donde el r√≠o se junta con el mar. A primera vista, los ojos desprevenidos se asombran de todo lo que puede descubrir en las suaves ondulaciones del agua: pero poco a poco tambi√©n los inexpertos aprenden sus secretos, y empiezan a descubrir esa vida floreciente que se desarrolla al ras de la l√≠nea del horizonte. "Para poder ver ciertas especies de delf√≠n, como sucede con la franciscana, el mar tiene que estar "planchado" -explica-. Los que trabajamos "fotoidentificando" delfines, animales tan r√°pidos que resulta dif√≠cil estudiarlos, utilizamos las marcas y formas naturales de sus aletas dorsales, que son diferentes en cada ejemplar. Las fotograf√≠as se pasan por un software especial, que ayuda a identificar de qu√© ejemplar se trata, para poder as√≠ estudiarlos durante varios a√Īos con el objetivo de comprender mejor sus formas de vida y necesidades de conservaci√≥n."

Ampliando al m√°ximo las fotos de las toninas que acabamos de avistar en la playa El Pescadero del balneario El C√≥ndor y que, con incre√≠ble punter√≠a, consigue tomar Mauricio, se descubre la certeza de sus palabras: si a simple vista parecen todas iguales, cuando se miran en detalle las aletas resultan diferentes en curvatura y forma, y tienen detalles √ļnicos, como mordeduras que se hacen entre ellas. La franciscana no es la √ļnica especie de delf√≠n que vive en la zona: aqu√≠ tambi√©n se pueden avistar toninas y muchas especies de aves marinas. Se encuentran asimismo lobos marinos que remontan el r√≠o hasta frente a las costaneras de las dos ciudades hermanas y enfrentadas, Viedma en la provincia de R√≠o Negro y Carmen de Patagones en la de Buenos Aires. Incluso las franciscanas y toninas nadan r√≠o arriba los 30 kil√≥metros que separan a estas ciudades del mar, brindando especialmente en oto√Īo un espect√°culo √ļnico.

Dunas de El Pescadero, cerca de El Cóndor, ideales para divisar delfines desde lo alto.

PAISAJE DE RELOJ 

Es toda una rareza que en la desembocadura del r√≠o Negro se puedan avistar delfines desde la costa: por eso, el objetivo es contar con un circuito autoguiado y con carteler√≠a, que permita la orientaci√≥n de los visitantes. Como siempre en el avistaje de fauna, los gu√≠as se valen del sistema de las agujas del reloj -muy utilizado por los navegantes- para indicar la presencia de la especie buscada "a las 12" si un animal se encuentra frente a nosotros, o "a las tres" si est√° en √°ngulo recto a nuestra derecha, seg√ļn algunas de las posibles ubicaciones de las imaginarias agujas en el gigantesco cuadrante de la naturaleza. Las franciscanas son tan r√°pidas -y t√≠midas a la vez, ya que no realizan saltos ni golpes de colas ni aletas como las t√≠picas acrobacias de otros delfines- que al reci√©n llegado pr√°cticamente no le alcanzan los ojos para verlas, pero los fines de semana es com√ļn ver por aqu√≠ a los pobladores -entre ellos chicos que aprendieron la t√©cnica de avistaje en la escuela leyendo la revista Delfines del R√≠o Negro de Fundaci√≥n Cethus- que ya saben m√°s o menos por d√≥nde andan y las descubren con facilidad.

Por su parte, los bi√≥logos que trabajan aqu√≠ lograron una proeza: grabar por primera vez en la vida silvestre la voz de las franciscanas y sus complejos sistemas de "ecolocalizaci√≥n" mediante sonidos muy agudos e imperceptibles para el hombre, equivalentes a un radar, gracias a los cuales logran comunicarse y encontrar a sus presas. Los delfines nariz de botella, en cambio, son bastante m√°s grandes y resultan muy acrob√°ticos. Mauricio sabe bien cu√°ndo es buen momento para ver a las diferentes especies, en funci√≥n de las mareas, y explica tambi√©n que resulta com√ļn verlos en una zona de juncales donde una corvinera funciona como pescadero ideal para los cet√°ceos.

Desde la zona de médanos, que resulta ideal para el avistaje porque brindan protección y altura cerca de la costa, se puede ver claramente cómo las aguas marrones del río ingresan y se van disolviendo lentamente en las aguas azules del océano. "Las toninas -cuenta Mauricio- usan la energía del agua para entrar y se van hasta Viedma. A veces entran hasta 60 kilómetros río arriba, y es algo inédito porque no había registro de que usaran tanto tiempo el agua dulce en la Patagonia."

Hacia atr√°s del pescadero se ve el "paleocauce", all√≠ donde corr√≠a el r√≠o hace millones de a√Īos, producto del levantamiento de los Andes. Con kil√≥metros de ancho en su desembocadura, contaba con las "defensas del r√≠o Negro", un sistema de bancos que resulta enga√Īoso para los barcos porque all√≠ pueden encallar f√°cilmente si no conocen bien el terreno donde se mueven. Al mismo tiempo, estos bancos posiblemente tuvieron un beneficio inesperado: sucede que en los a√Īos "70 se llevaron a San Blas ostras c√≥ncavas del mar de Jap√≥n, grandes y traicioneras porque invaden nuestros ambientes naturales y compiten con nuestra fauna aut√≥ctona, hasta cortando los pies a quien las pise. Durante un tiempo se temi√≥ que tomaran tambi√©n esta zona del r√≠o Negro, y de hecho se hallan algunas ostras, pero posiblemente estos bancos de arena, que las tapan y destapan, tambi√©n las eliminan, porque se trata de ostras de superficie. El tiempo dir√° si las ostras ex√≥ticas logran invadir tambi√©n este estuario. "Adem√°s -explica Mauricio- estos bancos generan un aporte de arena valioso e indispensable para mantener la din√°mica de nuestras extensas playas."

Otro detalle particular del balneario El C√≥ndor son sus acantilados: formados principalmente por milenarios campos de arena compactada por los a√Īos y procesos geol√≥gicos, son naturalmente muy inestables en su primer tramo donde dan al mar, y retroceden casi un metro por a√Īo. Al punto de que hubo que correr la llamada "ruta de los acantilados" debido al retroceso de los altos paredones que la sustentaban. Como consejo para los visitantes, es mejor recordar que los derrumbes son frecuentes y se sugiere tomar como regla de seguridad caminar a m√°s de 10-20 metros del borde del acantilado, porque esa zona puede ser alcanzada por el riesgo de un derrumbe.

Fuente: Revista Delfines del Río Negro, Fundación Cethus (www.cethus.org).

creciente de avistajes embarcados- las ballenas son las estrellas de la temporada invernal. Pero m√°s al norte, y durante todo el a√Īo, los m√©danos del balneario rionegrino El C√≥ndor son una meta buscada por expertos y curiosos que quieren avistar delfines desde la costa: es uno de los pocos y mejores lugares de la Argentina donde resulta posible. Hay que aguzar la vista, pero tambi√©n aprender la t√©cnica. Y los resultados ser√°n sorprendentes.

Los acantilados de la costa rionegrina son ricos en fósiles.


DATOS √öTILES

-Cómo llegar: El Cóndor está a 32 kilómetros de Viedma y a 305 de Bahía Blanca. Desde Viedma, se llega por Avenida Costanera Francisco Leloir y luego la RP1, la espléndida "ruta de los acantilados" que termina en San Antonio Oeste.

Oficina de Turismo El Cóndor: Calle 69 y Costanera. Tel.: (02920) 15621170. turismoviedma@yahoo.com.ar.

- Para visitas a escuelas y mayores detalles sobre el avistaje costero de cetáceos en el río Negro: Proyecto Delfines del Río Negro de la Fundación Cethus, a cargo del biólogo Mauricio Failla, y financiado por la ONG internacional Whale and Dolphin Conservation. Para más información visitar www.cethus.org. Desde el sitio se puede descargar también la revista Delfines del Río Negro.

- Más información turística: www.rionegrotur.gob.ar.

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